Nacionalización de La Brea y Pariñas fue el punto de partida de una nueva política petrolera

Vleasco-Alvarado

Por: Víctor Alvarado

La recuperación del yacimiento petrolífero de La Brea y Pariñas, incluida la refinería de Talara y el sistema de comercialización, que Belaunde había excluido en su Acta de Talara del 13 de agosto de 1968, solo sería el primer peldaño de una estrategia que llevaría al Perú por primera vez en su historia a edificar una nueva política petrolera, basada en el control pleno de la producción de hidrocarburos, léase las etapas de exploración, explotación y comercialización y a ser autosuficientes en abastecimiento petrolero.

En aplicación de una nueva política petrolera, el gobierno militar creó Petroperú, construyó el oleoducto norperuano, modernizó la refinería estatal La Pampilla, creó igualmente la empresa Transoceánica de barcos cargueros de petróleo, la envasadora de gas, Solgas; y abrió nuevos lotes petroleros, la mayoría localizados en la selva peruana.

La Empresa Petrolera Fiscal- EPF, heredada del gobierno anterior era insuficiente y en su reemplazo, Velasco creó el 24 de julio de 1969 la empresa estatal Petroperú, bajo la jefatura del general EP Marco Fernández- Baca Carrasco, que en adelante pilotearía, con la participación del sector privado, la exploración de nuevos hallazgos de yacimientos en Trompeteros, Capirona, Pavayacu (lotes 67, 39 y 1AB); así como la construcción del oleoducto norperuano para travasijar a la costa la producción petrolera selvática.
Velasco fundóuna política petrolera que aseguró al país el autoabastecimiento de combustibles
Velasco fundóuna política petrolera que aseguró al país el autoabastecimiento de combustibles

La expulsión de la IPC de Talara no produjo el espanto del capital privado internacional, porque la mayoría de empresas que juegan con reglas claras, eran conscientes de que la IPC era una empresa deshonesta que pagaba los impuestos que les daba la gana y no los que correspondía de acuerdo a ley, los que ascendieron a más de US$ 690 millones, según peritajes, dejados de pagar en un lapso de 50 años.

Por esta razón se explica que el contrato petrolero conocido como “modelo peruano” lanzado por Velasco, en reemplazo de los contratos entreguistas de los gobiernos anteriores, cayeron sobre terreno fértil. Los capitales privados internacionales llegaron, convocados por este modelo de contrato, e invirtieron en la exploración y explotación petroleras.

En virtud del contrato “modelo peruano”, las empresas petroleras extranjeras asumían el compromiso de realizar por su cuenta y riesgo los programas de exploración. En caso de hallazgo exitoso, el petróleo era dividido en dos partes iguales (fifty- fifty) entre el contratante y Petroperú, cada uno de los cuales lo refinaba y comercializaba por cuenta propia.

En el lapso del gobierno de Velasco, Petroperú estuvo a la vanguardia de la exploración petrolera, pero luego del derrocamiento de Velasco por Morales Bermúdez el 29 de agosto de 1975, se inició un proceso de reversión de sus logros.

Los gobiernos subsiguientes derogaron el contrato “modelo peruano” y lo reemplazaron por otro que reconoce al Estado solo el derecho del suelo y a la empresa privada concesionaria, la propiedad del subsuelo y de las riquezas que aquí se albergan.

Según estimaciones conservadores, las empresas privadas entregan al Estado, entre IR y canon, el equivalente al 12% de sus producciones, lo que no sucede en Bolivia y Ecuador donde esos aportes al Estado dueño de los recursos naturales superan el 50%.

Chile, el campeón de las privatizaciones en América Latina, nunca privatizó la minera del cobre nacionalizada por Allende, gracias a lo cual percibe de la minería estatal, el 52% de sus producciones, lo que explica su prosperidad y agresividad militar contra sus vecinos. Huelgan más comentarios.

Los términos del “contrato modelo peruano” han sido reivindicado por los gobiernos del presidente de Bolivia, Evo Morales, y de Ecuador, Rafael Correa, en particular el primero donde las empresas privadas hidrocarburíferas y mineras entregan al Estado más del 60% de sus producciones, lo que explica que Bolivia, en el 2014 haya sido el país de mayor crecimiento en América Latina.

Mención especial merece el emprendimiento del gobierno militar revolucionario de traer a la costa la producción petrolera selvática a través de oleoducto norperuano, considerada como la obra de mayor envergadura realizada en el Perú en los últimos 100 años.

El oleoducto fue concluido en 1974, luego de que se realizara el tendido de tubos, con una capacidad de 100 mil barriles por hora y un recorrido de 1,100 kms.

El tendido se inicia en San José de Saramuro hasta Borja, donde empieza el Ramal Norte que recorre Morona hasta llegar a Andoas, en el extremo nororiental, para recoger la producción de la empresa Oxi, que se instaló en 1972.

Desde Borja, el oleoducto se dirige a Kazu Grande (distrito de Manseriche) y de aquí hasta Bayovar, en la costa de Piura.

Los gobiernos privatistas, en particular el de Fujimori, no solo derogaron el contrato modelo peruano, sino además limitaron las funciones de Petroperú, prohibiéndole la exploración y explotación petroleras, transfirieron al capital privado sus campos de producción de la costa y selva, pusieron a la venta los 83 grifos que en el pasado pertenecieron a la IPC y se hallaban en manos de Petroperú.

También fueron rematadas la empresa Transoceánica de transporte de crudos de petróleo (ahora manejada por capital chileno), la refinería La Pampilla, la más grande refinería peruana, que construyó el gobierno de Belaunde a través de la Empresa Petrolera Fiscal y heredó el gobierno militar y la empresa envasadora de gas Sol Gas, que creó Petroperú.

La Pampilla, merece una mención especial, porque significó uno de los más importantes eslabones de la exitosa política petrolera del gobierno militar revolucionario, pues en 1976 de una producción de 30 mil barriles de petróleo diarios (bpd) pasó a 120 mil/bpd. Un record nunca más igualado.

El gobierno de Fujimori remató en 1996 el 60% de las acciones de La Pampilla en US$180 millones, incluido US$ 38 millones en papeles de la deuda externa, en momentos que generaba ingresos anuales de US$ 657 millones anuales. Según el economista Jorge Manco Zaconetti su valorización real era de US 460 millones y por su alta rentabilidad no podía ser vendida por menos de US 800 o US 1.000 millones.

Gracias a las movilizaciones populares se salvaron de ser privatizadas las restantes refinerías de Talara, Conchán, de Iquitos y El Milagro, legadas por el gobierno militar gracias a las cuáles es posible garantizar el abastecimiento de combustibles que requiere el país.

Pedro Pablo Kuczynski

El plan del gobierno militar revolucionario de recuperar el petróleo para los peruanos estuvo preñado de dificultades creadas por los agentes del BM y FMI instalados en el MEF por el gobierno de Belaunde, particularmente en el BCR, donde los seis gerentes, presididos por el fallecido Carlos Rodríguez –Pastor M. , todos, según insistían en Palacio de Gobierno entonces, contrarios al gobierno revolucionario de las FF.AA.

Uno de ellos en particular, el economista Pedro Pablo Kuzcysnki, conocido como “PPK”, nacido en el Perú, formado en los institutos financieros de los Estados Unidos, y nacionalizado norteamericano, condición que aún la posee, no dudó en sustraer, según las investigaciones realizadas por el velasquismo, un cheque de utilidades de la IPC por US$ 17 millones, equivalente al cambio actual a US$ 105 millones, que habían sido retenidas por el gobierno para cobrarse los adeudos tributarios impagos de la IPC, que ascendían a US$ 690 millones, y procedió a entregárselo a sus ocasiones patrones norteamericanos.

Este latrocinio fue puesto al descubierto en la investigación que puso en marcha el gobierno de Velasco para esclarecer el entuerto de la desaparición de la página 11 del desaforado contrato belaundista con la IPC, luego de los cual el funcionario pasó a la clandestinidad, en medio de un escándalo que dio lugar al cese de todos los gerentes del BCR y de un operativo para capturarlo.

El fugitivo se trasladó hasta Piura, se alojó en el fundo Angostura, en Tambo Grande, de su amigo Carlos Shaeffer Seminario, quién pretendió inicialmente sacarlo con destino a Ecuador a bordo de su avioneta particular, lo cual se frustró por el operativo policial-militar en marcha para ubicarlo y capturarlo, lo que lo obligó a evacuarlo al país vecino ocultó en la maletera de un auto particular, de donde se dirigió a EEUU.

El gobierno militar optó en castigo por haber cometido un acto de traición a la Patria, por suspenderle la nacionalidad peruana. PPK, en respuesta, luego de ser premiado sucesivamente por el gobierno norteamericano, como uno de los jefes del Banco Mundial, presidente del First Boston International, presidente del Halco Minning inc, entre otros relucientes cargos, adoptó la nacionalidad norteamericana.

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