CÁCERES Y ATUSPARIA

 

 Por: Luis Guzmán Palomino.

En la Biblioteca Nacional del Perú se conservan valiosas colecciones hemerográgicas que contienen valiosa documentación para reconstruir gran parte de la historia republicana. Quien desee un cabal conocimiento, por ejemplo, de lo que fue el Gobierno de la Reconstrucción Nacional que presidió el general Cáceres, ha de requerir consultar dicho repositorio.
En él revisamos el diario “El Sol”, que en su edición de 9 de junio de 1886 reprodujo una nota informativa aparecida en “El Perú” sobre el encuentro que por entonces sostuviera el presidente Cáceres, a quien los indios llamaban “El Gran República”, con el infortunado líder campesino Pedro Pablo Atusparia. Bueno es reproducir dicha nota, para poner claridad en un tema respecto al cual existe aún desinformación.
“El Perú” en su edición del 1 de junio de 1886 da razón de una entrevista del General Cáceres con el indígena Pedro Pablo Atusparia, que tiene gran influencia y prestigio entre su raza, y es además Jefe de las comunidades de indios de Huaraz. Atusparia ha hecho el viaje desde su tierra hasta Lima con sólo el objeto de tener una conferencia con el Sr. General Cáceres trayendo un hijo de diez años de edad, para entregárselo y a la vez (pedirle) que le eduque, a la usanza antigua, indicándole a la vez que quería que le hiciera educar e instruir para que más tarde pudiera abrir los ojos a sus hermanos.
Atusparia manifestó al General Cáceres que el objeto de su viaje, representando a todas las comunidades de raza indígena de Huaraz, fue el siguiente:
Cerciorarse si El Gran República, como le llaman los indios al General Cáceres, asumiría el mando supremo de la República, pues por allá se les había hecho creer que una traición del actual gobierno había puesto el mando en manos de los iglesistas, a quienes odiaban a consecuencia de los horrores cometidos por la expedición Iraola, que mandó Iglesias al departamento de Ancash.
Que no había sido la idea del comunismo, ni el odio de razas, lo que movió en masa a los indios a combatir las fuerzas iglesistas, sino el deseo del triunfo de la Constitución, y de la libertad, apoyando al Gran Republicano, a quien únicamente creían capaz de salvar al Perú de su situación causada por la guerra de Chile.
Que ellos no pedían nada, ni querían nada, que no fuera justo y legal. Quería que se les ilustrara para poder seguir con pleno conocimiento los sucesos políticos del Perú.
Que estaban dispuestos al pago de las contribuciones que se les señalase, con tal que no fuesen subidas, pues de lo contrario no podrían pagarlas.
Que también querían que el gobierno les deslindara y marcara, de una manera fija y segura, la propiedad de cada uno, pues las autoridades del régimen anterior había cometido muchos abusos y ya no podían saber con fijeza, lo que les correspondía.
Por ultimo, terminó diciendo que sus hermanos siempre lo consideraban al General Cáceres como a su jefe y como el único que debía mandar la República, y que ellos estarían siempre dispuestos y listos para presentarse unidos y fuertes para apoyarlo, a la primera voz.
El General Cáceres contestó a este indígena que agradecía en lo que valía las muestras de adhesión y afecto expresadas por él a nombre de sus hermanos; que la República había entrado felizmente en un período de paz y de reconstrucción, que no había tal traición; que pronto asumiría el mando supremo sin oposición; atendería a los asuntos que preocupaban a los indios y mandaría una comisión a Huaraz que deslindara las propiedades de los indios; las que quedarían garantizadas por el gobierno; que uno de sus primeros cuidados sería la fundación de escuelas para la ilustración de los indios, a fin de que llegasen a ser ciudadanos libres e independientes mediante su ilustración y sus conocimientos; que las contribuciones serían rebajadas en términos de serles fácil su abono pero que sobre este particular, le hizo entender, que ellas eran una necesidad para sufragar los gastos de la administración pública, y que comprendiese que ese dinero que daban, serviría para el sostenimiento de las mismas autoridades y de las escuelas que estaba resuelto a fundar; que siempre sería un amigo de los indios y que siempre velaría por su progreso y bienestar; y concluyó manifestando a Atusparia que su hijo sería educado en la verdadera escuela de la moral y el patriotismo, para devolverlo a sus hermanos convertido en un ciudadano capaz.
Por nuestra parte felicitamos al Señor General Cáceres por el acierto de sus contestaciones al más poderoso de los Jefes de las Comunidades de Indígenas y por los nobles propósitos que abrigan para esa raza, que (una vez) realizados, serán el mas firme apoyo y baluarte de la grandeza futura del Perú”.
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