Batalla de Huamachuco

Julio 10, 2009 at 5:09 pm | In Arturo Vigil, Historia, Noticias, PARA EL PATO LYNCH EL TARADO DE CHILE, Perú Defensa | 2 Comments
Tags: , , , , , , , , , , ,

080825-leoncio-prado

En el 126 aniversario de la Epónima Batalla Heroica de Cáceres contra los invasores chilenos

Danilo Sánchez Lihón (*)

El 10 de julio es día de la heroicidad, al cumplirse el 126 aniversario de la Batalla de Huamachuco, librada entre los montoneros de Andrés Avelino Cáceres y el ejército chileno en el año 1883.

Constituye una página de heroísmo sublime de hombres humildes o de quienes como Leoncio Prado –hijo del Presidente de la República– era indoblegable en la defensa de la dignidad humana y frente a la invasión.

Sacrificio rayano en el holocausto, enarbolando el estandarte del honor y la fe en nuestro destino.

El ejército de Cáceres era en su gran mayoría de indígenas, quechua hablante, prójimos sencillos, campesinos y no soldados.

No eran militares sino labriegos, artesanos, hombres de trabajo que sufriendo las más duras penalidades marcharon únicamente por el amor sublime a su tierra, a su pertenencia, a sus hogares.

Ancestro incaico

Es la reserva moral sufrida y legítima que constituye la vena más prístina y fiel de la patria, porque deviene del ancestro incaico.

Y digo mayormente porque en esa epopeya también lucharon peruanos de otras condiciones sociales, profesionales, de oficios diversos, desempeños, grados o edades que hacen un arco iris, imagen precisa por su naturalidad, belleza y sentido de vida fecunda. Había niños como Francisco Gamero cuyo cadáver quedó regado en el campo.

Había hombres viejos como Manuel Tafur de 67 años que sucumbió perforado de balas en el fragor de la batalla.

Antes, Manuel Tafur vio caer a su hijo de 34 años, gritando a pulmón lleno “¡Viva el Perú!”.

Juan Gasco frisaba 69 años y la noche anterior escribió: “Estoy resuelto a morir en defensa de mi patria”. Y murió, pleno de convicción y esa fe que el cierzo ni la nevasca no podrán borrar jamás. (…).

En la fibra de cada uno

Cáceres en pleno fragor fue herido. Leoncio Prado sobrevivió unos días con una bala en el pecho y la pierna hecha astillas.

Aún así fue fusilado. Otros 200 fueron asesinados con sable al ser alcanzados por la caballería.

O fueron desgarrados por el pecho o por la espalda con el “corvo”, o puñal curvo. Pero sabían que iban a morir así, para que a nosotros nos constara.

O fueron fusilados de rodillas y por detrás, sin derecho a tener tumba ni poder ser sepultados, como afrenta por no ser militares.

Esto por el alto honor de ser montoneros, es decir, hombres que suspendieron sus faenas para defender su tierra.

De 1440 que ingresaron a batalla en Huamachuco murieron más de mil. Fue un holocausto.

En la fibra de cada uno de esos hombres estábamos tú, me encontraba yo, empuñando en la mano el lapicero con que te escribo hermano del alma, borbotándome las lágrimas.

Ganamos heroicidad

De mi pueblo, Santiago de Chuco, marcharon a luchar 200 hombres que formaron voluntariamente el Batallón Libres de Santiago de Chvuco.

No tenían armas. Cogieron sus picos y palas y enfilaron, uniéndose a los montoneros de Cáceres, quien en su Memoria registra:

“En medio de la penuria general contribuía el pueblo de Santiago de Chuco con la sangre de sus hijos y con sus recursos a la defensa de la patria, desafiando la ira del enemigo que le castigó después…”.

Por eso, me conmueve cada calle y cada esquina porque no se me olvida y hasta escucho las serenatas que se cantaron en la despedida: Paloma blanca/ blanca paloma/ vuelve a tu nido/ ni te remontes/ por esos montes/ donde yo lloro.

Me conmueve el adiós a la mujer amada, el último abrazo con los padres y con los hijos.

¡Cuán sentido sería ese canto! ¡He imaginado esas notas porque marchaban a morir, ofreciendo generosamente su corazón para tener lo que jamás debemos olvidar ahora!

¡Tuvimos grandeza moral frente todo aquel peligro, desafío o adversidad!

Fibra de valientes

El ejército del comandante Andrés Avelino Cáceres fue un ejército de hombres de trabajo, muchos de ellos campesinos.

Ejército de arcilla, de humus, de gleba. Ejército de entraña de la tierra que se alzó contra el crimen. Fue un ejército de dignidad, de hombría, de energía que da el valor de estar hechos de honor y nobleza.

Porque al final, así se pierda una batalla o una guerra, se gana con victoria suprema, simplemente por el motivo por el cual se lucha.

Aquella madrugada del 7 de julio de 1883, lo mejor de la juventud de Santiago de Chuco salía a unirse con el Ejército de la Resistencia comandado por el coronel Andrés Avelino Cáceres.

Testimonio de Cáceres

Cáceres, aquel héroe mítico en un fragmento de su Memoria, presentada en 1886, dice así:

“El pueblo de Santiago de Chuco, tan entusiasta por la causa nacional, inmediatamente, como se verá después, nos mandó una columna de sus hijos, que participaron en nuestra desgracia el 10, batiéndose bizarramente contra los enemigos de la Patria”.

“A las 3 p.m. llegaron a nuestro campamento de los Tres Ríos como doscientos hombres de Santiago de Chuco bajo las órdenes de su jefe, don Santiago Calderón, y de otras personas notables, a prestar sus servicios en el ejército”.

“La comisión organizada en ese pueblo mandó pan, harina y aguardiente para el ejército, fiambre y un buen coñac para el general y los jefes”.

“Así se portaba el patriota pueblo de Santiago, parte de sus hijos venían a tomar puesto en la defensa de la honra del Perú, y los que no pudieron hacerlo, mandaban víveres para nuestros sufridos soldados”.

“Esta patriótica y elevada conducta del pueblo de Santiago de Chuco, fue mirada por el jefe chileno como un gran crimen, que castigó con un cupo de diez mil soles (que se elevó después a quince mil) que debían de pagarse dentro de tres días, bajo pena de incendio y asesinato.”

Vanguardia en la batalla

Dirigían aquel contingente: 1er Jefe, Coronel Santiago Calderón; 2do Jefe, Comandante Manuel Dionisio Porturas; 3er Jefe, Mayor Manuel María Uceda; Capitán Ayudante, Manuel María Escobedo; Capitán Abanderado, Domingo Paredes Vásquez. Todos ellos tuvieron que dejar su tranquilo oficio y ocupación para coger las armas y, con el corazón exaltado, defender a su patria.

Un día antes de la batalla esta columna en Huamachuco capturó un cuartel con municiones, muestra de arrojo que le sirvió para ser los primeros en ser lanzados a la contienda e integrar el Batallón del Norte, que fue la columna de vanguardia en la batalla, siendo los primeros en morir del contingente de Santiago de Chuco: Belisario Vásquez Ciudad (Teniente), Manuel R. Vera (Subteniente), Santiago Neira (Sargento).

Defendiendo ideales

La historia que narro es referida a Manuel Ramos Vásquez, enrolado como clase en el Batallón Libres de Santiago de Chuco y que en la gesta de Huamachuco adquirió el grado de teniente.

Murió a treinta metros de las trincheras del ejército invasor, habiendo ascendido, palmo a palmo, hasta coronar la cumbre del cerro Sazón, donde se había atrincherado el enemigo.

La tradición oral en Santiago de Chuco guarda el nombre de María como la niña que lo siguió.

(*) Escritor y docente. Fragmento de un crónica más amplia publicada en www.danilosanchezlihon.blogspot.com

2 comentarios »

Canal RSS de los comentarios de la entrada. URI para TrackBack.

  1. Gloria a los héroes del Perú por parte de este chileno.

    Pasados ya tantos años, el recuerdo de esa guerra hace admirar a aquellos valientes adversarios que defendieron con derroche de generosidad y honor su territorio.
    Quiera dios que nunca se repita una guerra entre nuetros paises y que marchemos juntos en la integración latinoamericana.

    Patricio Villaseñor

  2. A.A. Cáceres fue un grandísimo estratega y es muy admirado por todos los peruanos.
    Y nos dejo un ejemplo de lucha y amor por la patria.
    VPY


Deja un comentario

XHTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Blog de WordPress.com. | Theme: Pool by Borja Fernandez.
Entries and comments feeds.